Calle del Molino s/n, 47350 Quintanilla de Onésimo, España

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Por Quintanilla de Onésimo

-Por Quintanilla de Onésimo.
La superficie forestal de nuestro municipio es extensa y en ella podemos encontrar muchos y muy diversos representantes de la fauna ibérica más emblemática; el búho real (Bubo bubo), el corzo (Capreolus capreolus), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el buitre leonado (Gyps fulvus) o el milano real (Milvus milvus), medran por estos lindes. De los pies a las alturas, los ecosistemas de Quintanilla y nuestro paseo variará según la ruta a elegir, ya sea atravesando y siguiendo el curso del Duero o ascendiendo a los páramos limítrofes y sus cotas de amplias extensiones de cultivo, lugar donde florece la actividad de muchas rapaces como el busardo ratonero (Buteo buteo), el águila culebrera (Circaetus gallicus) o, en verano, el águila calzada (Hieraaetus pennatus).

  • Una de las rutas más agradables, sencillas y moldeables es la que discurre por la ribera del Duero desde nuestro puente renacentista. Allí, superándolo, en el margen contrario a nuestro hotel, surge a derecha e izquierda una ruta que acompaña al Duero. Os proponemos tomar el que toma dirección a Valbuena. En él descubriremos un frondoso y bello paseo entre fresnos, álamos y chopos, que crecen junto al cauce fluvial, que han de llevarnos, entre el sonoro cántico de los pájaros, hasta un excepcional mirador ornitológico en el que podremos parar a comer, descansar y observar sin ser vistos la actividad de las múltiples aves que rondan este espacio. En ese lugar las anátidas, las garzas reales (Ardea cinerea) y las paseriformes no deben ser difíciles de ver.
  • Nuestra otra opción es la ascensión a las diferentes cotas que rodean Quintanilla, donde el pino piñonero (Pinus pinea) y la encina (Quercus ilex) dominan un paisaje diverso y constante en el que tiene cabida la aparición de zorzales, majuelos, escaramuzas…. Allí, varias son nuestras posibilidades, pero son recomendables la ruta de las Yeseras y las llamadas ascensiones a las Tres Matas y al Pico Cuadro, siempre visibles frente a Quintanilla y que podremos comenzar tras superar la vieja línea de ferrocarril Valladolid-Ariza. En sus alturas, las vistas nos dan una idea mucho más clara de los colores e inmensidad que albergan estas tierras moldeadas a lo largo de los siglos por sus gentes.

Ornitología

Ornitología. La Ribera del Duero es un espacio perfecto para la observación de aves de diferente calado. No nos será complicado posar nuestra vista en rapaces como el milano real (Milvus milvus) o el cernícalo (Falco tinnunculus) así como o diferentes paseriformes y anátidas. Para dar un ejemplo más concreto de esta riqueza os mencionamos tres espacios especialmente dedicados a estos fascinantes animales voladores: El Embalse de Tórtoles de Esgueva, La Aguilera y los Humedales de Villalba de Duero. Muy recomendable.

Miguel Delibes

Miguel Delibes. La ruta quinta de Miguel Delibes -Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo, 1977(Adjunto un PDF de la Ruta para ponerlo como hipervínculo y que se despliegue al pincharlo)- nos incumbe sobremanera ya que hace un interesantísimo recorrido por los paisajes más representativos de estas tierras, por sus tradiciones, por sus idas y venidas; desde la lejana Olmedo, pasando por Rábano hasta llegar a la Torre de Peñafiel, la misma Peñafiel y nuestra Quintanilla de Onésimo, y llegando a Villafuerte -más al norte- para definitivamente alejarse hasta Renedo de Esgueva o Boecillo.

Rutas por castillos, villas históricas y monasterios

Rutas por castillos, villas históricas y monasterios. Bien sabido es que ningún territorio europeo alcanzó tan alto grado de autonomía y autogestión de sus comarcas como lo hizo en épocas de la Reconquista la floreciente Castilla. Llamada así por las múltiples fortalezas y monasterios que se erigieron como marca divisoria de la herencia goda frente a los territorios del emirato cordobés, al visitante se le presenta la oportunidad de admirar este conjunto de edificaciones que reflejan aquellos años tan esenciales para Castilla y España.
Hay que tener en cuenta que Valladolid pasa por ser la provincia española con más número de castillos, siendo los valles del Duero-Esgueva un importante baluarte en este sentido. Por ello os proponemos que os enriquezcáis con las más antiguas construcciones de esta tierra de viñedos tan características de la idiosincrasia castellana. Imprescindibles son las visitas a los monasterios de Santa María de Valbuena, Nuestra Señora de Retuerta y La Armedilla, pero también deben ser conocidos los castillos de Peñafiel, Villafuerte y Encinas de Esgueva. Además os recomendamos que profundicéis y no dejéis de visitar las villas históricas de la propia Peñafiel y Tudela de Duero, ambas muy cercanas a Fuente Aceña.

De Quintanilla hasta San Bernardo

De Quintanilla hasta San Bernardo. Integrada dentro de la llamada Senda del Monte encontramos esta preciosa caminata con salida en Fuente Aceña, llegada a San Bernardo transitando por Valbuena de Duero. En ella disfrutaremos de la mejor representación de vegetación de la ribera así como de las especies animales que la pueblan, además tendremos el premio final de visitar el monumental monasterio de Santa María de Valbuena. En total son 14 kilómetros los que nos deben llevar hasta San Bernardo, atravesando primero el puente de Olivares de Duero -que se alza sobre el hotel- siguiendo hasta Valbuena y, una vez allí, prosiguiendo el curso del Duero y dejando atrás la bodega y viñedos de la mítica Vega Sicilia, concluyendo nuestros pasos en la pequeña localidad vallisoletana famosa por su monasterio.

La Senda del Duero (GR14)

La Senda del Duero (GR14), bien señalizada, posee dos etapas largas (12 y 13), aunque libremente elásticas, que discurren desde Peñafiel a Tudela de Duero. La primera cuenta con 30 kilómetros de longitud y pasa por Peñafiel, Pesquera de Duero, la Zona Arqueológica de Pintia, Quintanilla de Arriba, la Senda Botánica, San Bernardo, Valbuena de Duero, las LIC Riberas del río Duero y afluentes, y Olivares de Duero hasta Quintanilla de Onésimo.
Finalizados estos 30 kilómetros, esta imprescindible senda vuelve a la carga con su etapa 13, otro precioso paseo -esta vez de 24 kilómetros- que transita desde nuestro hotel, Fuente Aceña, en Quintanilla de Onésimo, a Sardón de Duero y Abadía Retuerta, el L.I.C. Riberas del río Duero y afluentes hasta llegar a Tudela de Duero, localidad muy rica en patrimonio y famosa, entre otras cosas, por sus deliciosos espárragos.
No os preocupéis, todas ellas pueden hacerse por tramos. En este sentido, recomendamos caminar desde el hotel y por el canal hasta llegar Nuestra Señora de Retuerta (Abadía Retuerta), en lo que supone unos 12 kilómetros y medio de paseo sencillo y señalizado.

Quintanilla de Onésimo

Quintanilla de Onésimo
Quintanilla de Onésimo es un punto de encuentro fundamental en las rutas por la Ribera del Duero; de ella parte su Milla de Oro, el Canal del Duero y es el hogar de Fuente Aceña. Precisamente desde nuestro hotel surge uno de esos atractivos; es el comienzo del Canal del Duero, lugar de iniciación de varias rutas senderísticas muy llamativas y centro de contemplación de la pesquera de este mítico curso fluvial. Quintanilla además posee tres construcciones dignas de nombrar: dos son eclesiásticas, la iglesia de San Millán y la ermita del Cristo de San Roque, ambas con pertenencias oriundas al siglo XVI; mientras que la tercera debe su origen la autoridad regia. El puente renacentista compartido con Olivares de Duero y que pone su techo a Fuente Aceña, posee siete arcos del siglo XVI, fue mandado construir por los Reyes Católicos y corroborado por Carlos V.

Más allá de su patrimonio arquitectónico, actualmente este municipio castellano respira por sus poros vino de altura; no en vano varias importantes bodegas de la Ribera del Duero lo tienen como domicilio, entre ellas Pico Cuadro o Cruz de Alba.

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Olivares de Duero

Olivares de Duero
Sus bodegas, el puente que comparte con Quintanilla de Onésimo y sus dos edificios eclesiásticos son sus principales atractivos; una, la iglesia de San Pelayo, de estilo gótico, data del siglo XV, mientras que la ermita de Nuestra Señora de Estrella es del siglo XVII. Quizás el monumento más importante es su puente renacentista, del siglo XVI, mandado construir por los Reyes Católicos y que comunica con la vecina Quintanilla de Onésimo, con la que comparte rutas senderísticas de gran encanto.
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